Las horas habían pasado
lentas mientras el portugués caminaba hacia su casa, se había
mudado hacia las afueras de Sicilia, como era común en el, un lugar
en el que sentirse apartado del resto del mundo; a veces le gustaba
imaginar que era una persona del montón, en una situación del
montón...pero en los últimos días apenas había podido disfrutar
de una conversación normal con alguien que no fueran sus amigos, los
cuales estaban siempre sumergidos en sus propias ideas y
pensamientos.
Y Aidan no les culpaba,
ellos eran especiales a su manera, cada uno tenia planes de futuro
diferentes, sin embargo; Aidan, de ellos cuatro, era quizás el que
mas deseaba una vida normal. Sin tener que estar cambiando
constantemente de casa, de país.
Los cuatro habitantes de
aquella pequeña casa en las afueras, eran huérfanos, siendo Aidan
el mayor de los cuatro con sus casi veintiún años.
Le seguía Jet con
diecinueve años, no era su verdadero nombre, pero al chico le
gustaba que le llamaran así. Era el alegre de la pequeña familia
que ellos formaban, siempre tenia palabras de animo y motivación
para ellos. Aunque las cosas se torcieran, sabia sacar lo mejor de
cada uno de ellos.
Tras ellos iba Lk con
dieciocho años, tampoco era un nombre, ni siquiera una abreviación,
y si le llamabas de otra forma no contestaría, de los cuatro Lk era
con quien mejor se llevaba Aidan, aunque la verdad era que los cuatro
eran distintos entre ellos, su amistad parecía inquebrantable. Lk,
era el tranquilo, quien siempre traía la calma cuando la situación
iba a caer en la desesperación y quien siempre les daba palabras de
animo, sobretodo a Aidan quien siempre que pensaba que estaban por
fin en algún lugar donde ya no tendrían que huir, se desanimaba
cuando aquellos que les buscaban encontraban su pista.
Por ultimo estaba el
benjamín del grupo con dieciséis años, aunque cualquiera lo diría
por su tamaño y constitución. Se hacia llamar Devil, por aquel
apodo se había llevado bastantes burlas de sus compañeros,
diciéndole cosas como que era demasiado “Débil” o cosas
similares. Bromas estúpidas que hacían que el mas temperamental del
grupo saltase con insultos y maldiciones a sus compañeros. Pero si
algo tenia Devil que Aidan podía asegurar, era que ademas de su
fuerza bruta, su lealtad. El chico desde que habían empezado a
llevar aquella vida había tenido la oportunidad de abandonarles y
vivir una vida lejos de ellos desde hacia tiempo. Sin embargo, por
mas que se les presento la ocasión, nunca lo hizo. Pues decía que
ellos eran su familia, y estarían juntos hasta el final.
Una suave brisa movió los
cabellos negros del muchacho, intento hacer memoria para tratar de
recordar la ultima vez en la que había vivido en un lugar tan
calmado como las afueras de Sicilia, o la ultima vez, en la que había
podido hablar con una chica como Romina, aunque generalmente le solía
dar un poco de vergüenza debido a sus gustos sobre el manga, el
anime y el mundo de los cómics en general.
Pero en aquellos pocos
minutos que había podido compartir con ella, se había sentido
realmente a gusto. Era como haber conocido a una chica diferente al
resto, que no negaba que lo era. Tampoco negaría lo evidente, era
guapa, bastante guapa. Un poco menuda de tamaño, pero el tampoco era
un gigante. Aunque sonase a tópico, o a excusa que todo chico daría,
lo que mas le había llamado la atención a Aidan de Romina, habían
sido aquellos oscuros ojos suyos.
Enseguida se golpeo con la
palma de su mano la frente, mientras soltaba una maldición. Esta vez
esperaba no cagarla como a menudo solía hacerlo.
Durante cinco años habían
tenido que escapar de lo que ellos solían llamar “hogar”,
siempre cambiando de casa, una y otra, y otra vez...siempre siendo
Aidan el responsable de que aquellos que les daban caza les
encontraran. La gran mayoría de veces por pequeños fallos en los
que se dejaba ver demasiado, y así, les reconocían y en cuestión
de días los tenían encima.
-¡Hey, Gato, deja de darte
de golpes, a ver si te nos vas a quedar mas tonto!-exclamó una
juvenil voz a su espalda mientras le daban un pequeño golpe en su
hombro.
Gato...hacia años que
nadie le llamaba así, bueno a excepción de Jet. Quién era nada más
y nada menos quién ahora se situaba delante suya.
Se trataba de un chico de
rasgos orientales, su cabello negro estaba peinado en punta mientras
una juguetona sonrisa asomaba en su rostro. Vestido con ropas de
deporte, pues una de las cosas que más le gustaban a Jet, era el
atletismo. Por eso, siempre que se le presentaba la ocasión, el
muchacho salia a correr donde nadie pudiera verle. Pero si algo
llamaba la atención de Jet, eran aquellos ojos grises tan profundos
y artificiales que brillaban en su rostro, era como si aquellos ojos
brillasen con luz propia, al igual que los de Aidan.
-¿Cuantas veces te he
dicho que no me llames, Gato?-pregunto algo molesto Aidan mientras lo
miraba con algo de enfado-.Ese nombre ya es parte del pasado, y lo
mismo deberías hacer con el tuyo y usar tu nombre real, lo mismo va
para Lk y Devil.
-Eh, eh,eh, tío, relájate
te va a salir una ulcera a este paso, diviértete y vive la vida.
Llevamos dos días aquí y aun no has metido la pata, nada mal...¿que
has comprado?, ¿un cómic nuevo?
-Si-respondió el muchacho
mientras le dedicaba una suave sonrisa-Pues me lo ha recomendado una
chica, la verdad es que pinta interesan...
-¡QUÉ!-exclamó Jet
colocándose frente a Aidan mirándole con seriedad, tanto que
parecía que por un momento sus ojos centellearon con un potente
instinto asesino-¡Dime, por favor, que no le has hablado de
nosotros, o te has dejado ver!
Aidan negó con la cabeza,
con lo que Jet lanzó un suave suspiro de alivio.
-Menos mal, sabes, Italia
me gusta, espero que podamos quedarnos más de dos semanas.
-Si Jet...no meteré la
pata otra vez, nos merecemos una vida normal.
-No, Aidan-tras esas
palabras Jet coloco una mano en uno de los hombros de su amigo-, tu
mereces una vida normal, nos has salvado en muchas ocasiones, de no
ser por ti no habríamos escapado de Leonard.
Aquellas ultimas palabras
fueron un alivio para Aidan, pero, a su vez, sintió como si un
cuchillo invisible le atravesara el pecho. Hacia muchísimo tiempo
que por su mente no pasaban aquellos tormentosos recuerdos, cuando lo
hacían el muchacho se sentía en una montaña rusa emocional que iba
desde la mayor de las rabias, a la mas honda depresión. Lo que hacia
que de vez en cuando el chico llegase a estar días, e incluso a
veces semanas encerrado en sus propios pensamientos.
-Deja de atormentarte,
hiciste lo que cualquiera de nosotros hubiera hecho en esa
ocasión-las palabras de Jet fueron suaves, acompañados como no, de
una suave y alegre sonrisa.
-Ya...
-Ni ya, no luego,-decía
mientras le tomaba por los hombros zarandeándole con fuerza- Alegra
esa cara de muerto, que seguro que te gusta lo que encontré para ti.
Mientras el muchacho era
zarandeando de un lado a otro por su compañero, este pudo distinguir
una mirada de complicidad en los ojos grisáceos de su amigo, los
cuales nuevamente parecían brillar con luz propia.
Conociendo a Jet como Aidan
le conocía, podía asegurar que probablemente había encontrado una
sala de recreativos con los juegos arcade mas antiguos que al chico
le gustaba jugar, o un evento donde aficionados al manga y anime como
lo era Aidan podían ir para encontrarse con gente que fueran como
ellos, unos “frikis” amantes del mundo japones.
-¿De que se
trata?-pregunto Aidan, clavando con interés sus azulados ojos en los
de Jet.
-Se va a celebrar este fin
de semana un evento de esos de la cultura japonesa que tanto te
gusta, así que esos días para descansar del mundo, diviértete y
relájate...pero prométeme que no harás una de tus famosas
escenitas.
Aidan se quedo pensativo,
cosa que hizo que Jet fuera a golpearle con el dorso de la mano en la
frente, pero fue detenido por las manos del muchacho de azulados ojos
que las había levantado dando a entender que solamente bromeaba.
-Bueno, ahora solo tengo
una pregunta que hacerme.
-Déjame adivinar...¿de
que voy disfrazado?
-En realidad no, solamente
pensaba que podría hacer para no aburrirme allí solo.
-No pienso ir, esas cosas
me dan grima, Lk no ira ni de broma, Devil estará ocupado entrenando
sus hermosos músculos, así que estas solo.
-Bueno-dijo Aidan
encogiéndose de hombros-, pero si luego ligo a mi no me digáis
nada.
-Oye, eso no es
justo-protesto de broma Jet-,Yo también necesito amor.
-Pues te aguantas-reía el
muchacho de buena gana, dando un pequeño golpe en el hombro de Jet
mientras continuaba de camino a lo que desde hacia dos días llamaban
hogar.
Sinceramente, aquella
pequeña charla con Jet le había animado bastante.
Bueno, tratándose de
alguien como Jet, lo normal no seria animarse con su simple
presencia...¿que haría Aidan si algún día le faltaba alguno de
ellos?.
No quiso ni imaginarlo.