Cómo
todas las tardes después de sus clases de música, decidió pasarse
por la tienda de tebeos que tenia a un par de calles de su casa. Leer
cómics, manga y libros en general era uno de sus mayores hobbies. No
recordaba con exactitud el porque le gustaban tanto, pero quizás era
para poder alejarse del mundo real que tantas veces le hacia la vida
un tanto complicada.
Y
mas siendo ella tan especial como lo era; nadie sabia aquello mas que
ella, pero desde muy temprana edad despertó en ella un curioso don,
cada vez que estaba asustada, o se alteraba, su cuerpo irradiaba
gases nocivos capaces de crear combustiones si una cerilla se
acercaba demasiado a ella.
Temiendo
por el como le tratarían los demás decidió evadirse de muchas
actividades que pudiesen causar aquellos efectos en ella, y ni
siquiera contó aquello a sus padres; quienes si ya de por si la
protegían de una manera casi asfixiante, el hecho de saber que ella
era un “bicho raro” haría que estos fuesen el doble de
protectores con ella, o quizás le temiesen.
Era
difícil vivir con un secreto como aquel, si, demasiado. A veces le
recordaba a los cómics de superhéroes donde los protagonistas
tenían continuamente que esconder su identidad secreta para evitar
que los villanos hiciesen daño a los suyos. Pero en el caso de
Romina, no habían villanos, o al menos eso pensaba ella.
El
sol pegaba bastante fuerte, en verano era normal que las costa de
Sicilia se llenara de aquella forma, turistas que venían a
contemplar la belleza de Italia invadían de forma bruta aquellos
lugares.
Su
pelo negro caía como una suave cascada a ambos lados de su rostro,
y sus ojos oscuros ocultos tras las gafas de pasta observaban con
curiosidad a la gente que entraba en aquella tienda, que tanto le
gustaba visitar. En sus manos tenia el estuche de su violín, pues
desde muy temprana edad, Romina soñaba con convertirse en una gran
violinista. Le gustaba pasarse horas y horas acariciando con el arco
las finas cuerdas de su instrumento y dejar anonadados a las personas
que escuchaban las dulces sinfonías que de este salían.
Vestía
con una camisa de botones a cuadros y bajo esta, una camisa corta
blanca, acompañado de un pantalón vaquero largo y unos zapatos de
color beige. Le gustaba bastante su propio estilo de vestir, mas que
nada por no parecerse al resto de chicas que casi parecían clones,
todas vistiendo igual, hablando igual, era como estar en un mundo
completamente invadido por copias de chicas con el mismo estereotipo,
y para Romina, un infierno.
Tardo
unos minutos en decidirse a entrar, mas que nada porque se había
quedado ensimismada en sus propios pensamientos, su vida se estaba
volviendo un poco monótona, no había nada que la sacara de la
rutina; iba de casa al conservatorio, del conservatorio a la tienda
de tebeos, de la tienda de tebeos a casa y una vez en casa, estudiaba
o leía, e incluso veía algún que otro anime para desconectar de su
rutina, pero en aquellos días...incluso eso...se le estaba haciendo
pesado, muy pesado.
Una
vez dentro de la tienda, escucho los saludos del dependiente, John;
era un hombre bastante mayor que se había mudado a Sicilia cuando
apenas había empezado su negocio con las tiendas de cómics, era una
persona agradable a la que Romina estaba gustosa de ver todos los
días, e incluso el hombre le había pedido en ocasiones que le
echase un cable cuando el mismo no sabia que cómics aconsejar a las
juventud de aquellos días.
Siempre
era un placer para ella poder ayudar a quien lo necesitaba, y si era
a John lo hacia con una amplia y sincera sonrisa en sus labios.
-Buenas
tardes, John-saludo ella en italiano, el hombre le dedico una mirada
alegre con sus castaños ojos algo apagados por la edad.
-Buenas
tardes tengas tu también, Romina-correspondió al saludo el hombre
mientras le dedicaba una sonrisa-¿Como te han ido las clases hoy?
-Pues
la verdad es que muy bien, hoy no tuvimos clase practica en el
conservatorio, pero igualmente lleve el violín, últimamente me
cuesta alejarme de este.
-Si,
al final es verdad eso que dicen, de que el violín es como una
extensión del cuerpo del violinista.
Ante
aquel comentario ambos rieron, pero fue entonces cuando el hombre le
hizo una seña para que se acercase al mostrador; cuando John solía
hacer eso, era porque necesitaba que le ayudase con algún cliente
indeciso. Y no fallo, pues una vez llego al mostrador, el dedo indice
del hombre apunto hacia una estantería donde había un chico de
espaldas bastante indeciso que escuchaba música.
-Lleva
aquí casi dos horas intentando escoger uno de esos mangas de los que
tu te lees, ¿podrías echarle una mano, por favor?-informo a la
chica el dependiente.
Ella
asintió, no hizo falta nada mas que John lo pidiera para que la
menuda muchacha se acercara con cuidado hacia el chico. Pronto
descubriría que se trataba de un muchacho que le sacaba media
cabeza, de cabellos negros como el azabache, tez algo bronceada y
unos ojos azules que quitarían el hipo a mas de una que se paseaban
de un lado a otro de la estantería con detenimiento, como si
estuviera estudiando los mas de cincuenta tomos de manga que allí
había.
Dio
un suave toque en su brazo para llamar la atención del chico, quien
se giro; dejando ver un rostro bastante juvenil, el muchacho había
abierto los ojos con sorpresa mientras se quitaba los cascos, en los
cuales Romina pudo diferenciar a “Fall Out Boys”, un grupo
de música bastante popular en Estados Unidos del cual la muchacha
habría escuchado alguna que otra canción.
-Disculpa,-dijo
algo intimidada por aquellos ojos azules que la miraban con lo que
parecía ser curiosidad, en parte pensó que se podría tratar de un
extranjero, pero por si acaso probo a preguntar en italiano a ver si
le contestaba-¿Puedo ayudarte en algo?
Una
sonrisa en el rostro de aquel chico alivio a Romina, parecía que le
entendía bien.
-Oh,
esto...andaba mirando los mangas, pero ando algo indeciso, no quiero
una obra conocida por todo el mundo, mas que nada porque luego la
explotan y explotan y cuando salga anime me comeré mas capítulos de
relleno que la obra original...pero creo que casi todos son
iguales...Naruto, Bleach, o el interminable One Piece...es
que no saben que hacer para meter mas relleno en las historias...-sus
quejas sacaron una sonrisa a Romina, quien en todos sus años leyendo
manga nunca había encontrado a alguien que pensara de aquella forma
tan acertada, alguien que pensaba como ella en aquellos términos.
-Si
quieres te puedo aconsejar leer, 666 Satan, es del hermano de
Masashi Kishimoto el creador de Naruto, el estilo de Seishi es
bastante similar al de su hermano, sin embargo la historia es
bastante buena...pero todo depende de lo que busques, si quieres
humor puedes leer, Bo-bobo...
-¿Por
el poder del cabello nasal?-pregunto el chico de ojos azules mientras
arqueaba una ceja, lo cual hizo que Romina sonriese de forma
amable-.Sabia que Masashi Kishimoto tenia un hermano, pero no que
también se dedicase al manga, quizás pruebe a leer alguna de sus
obras.
-Créeme,
si te gusta el tipo de manga Shonen, te gustara bastante,
ambos fueron influenciados...
-...Por
Akira Toriyama, el creador de...
-...Dragon
Ball...
Al
darse cuenta de que ambos habían terminado las frases del otro
apartaron la mirada algo azorados y sonrojados.
-Me
llamo Aidan Oliveira-se presento el chico extendiéndole la mano con
una sonrisa al desaparecer el rubor de sus mejillas.
-Romina
Gracchi, un placer-respondió ella a su presentación mientras
estrechaba su mano con la del muchacho-Entonces...¿te llevaras el
manga?
Aidan
se quedo pensativo por unos instantes mientras se llevaba una mano a
la barbilla y cerraba los ojos, cuando los abrió una sonrisa se
dibujo en sus labios mientras ladeaba la cabeza.
-Si,
y si me gusta vendré mañana a comprar un par de tomos mas-le dijo
guiñando un ojo.
Ella
se quedo pensativa por unos momentos, aquel chico era interesante, y
parecía comprender a la perfección los detalles de los mangas, y
sus opiniones quizás fueran aun mas interesantes que el propio
Aidan.
-Yo
vengo todos los días, ¿como es que no te había visto hasta
hoy?-pregunto ella llevándose una de las manos a la cintura.
-Pues,
porque me mude hará cosa de dos días aquí, soy portugués, vine a
vivir a Sicilia porque ya he estado en casi todos lados, menos en
Japón...espero visitarlo algún día.
Mientras
el hablaba, Romina se percato de que Aidan tendría poco mas o menos
sus años, pero en nada se parecía al típico chico portugués que
ella imaginaba. Su aspecto era de esos que, desde luego, pasaban
inadvertidos para la gente del mundo de los cómics: Llevaba unos
pantalones vaqueros largos y negros, una camisa negra donde estaban
impresos los personajes de la Liga de la Justicia; sobre la camisa
llevaba un chaleco de tela negra, con algunas insignias y chapas de
grupos musicales.
Romina
no pudo evitar mirarla de arriba abajo antes de fijarse bien en su
rostro, en el que destacaban sus grandes ojos azules que poseían un
brillo intenso y misterioso. Su rostro era bastante proporcionado,
con el pelo negro revuelto como un torbellino incontrolable.
-¿Has
visitado Japón?-pregunto Aidan.
-No,
pero no te niego que me gustaría-Romina no salia de su asombro,
aquel chico era no solo interesante, sino también bastante
atractivo-.La verdad es que es uno de los sitios que mas me gustaría
visitar del mundo.
-Pues
bienvenida al club, Romina.
-Bien-rio
ella mientras extendía sus manos hacia arriba golpeando u cabeza con
el estuche de su violín.
-¿Tocas
el violín?-le pregunto el al ver el estuche.
-Si.
-¿Has
tocado en un anfiteatro?
-A
veces he tocado, pero no sola siempre con mi clase del conservatorio.
-Debe
ser genial. ¿Desde cuando lo tocas?
-Pues...desde
hace bastante, creo que desde que era una niña, mi sueño es
convertirme en una gran violinista
-¡Joder!-Aidan
apenas pudo contener la exclamación de sorpresa-.Lo siento, me ha
sorprendido bastante eso, pero tienes un sueño bastante bueno.
Romina
ante aquello no pudo evitar que un leve sonrojo se apoderase de sus
mejillas.
-Y
que hay de ti, te gusta Fall Out Boys por lo que pude escuchar,
¿tocas algún instrumento?-pregunto Romina con curiosidad.
-No,
soy horrible con los instrumentos, me gusta disfrutar la música
dejar que esta me invada con sus letras, sus acordes, sus
melodías...pero nunca he escuchado a nadie tocar el violín.
Romina
se encogió de hombros. Tras aquella pequeña charla se lamento un
poco el no poder conocer a otro músico. Sin embargo la chica
comenzaba a sentirse mas a gusto con el y ambos se fueron
tranquilizando. Era un chico curioso, al menos para ella, pero al
mismo tiempo le atraía algo de el de forma creciente e involuntaria.
-Decidido,
me compro el manga-dijo el mientras se acercaba al mostrador y sacaba
el dinero para pagarlo de una cartera con el diseño de Jack
Skellingthon de Pesadilla antes de Navidad, lo cual hizo que Romina
lanzara un suave grito interno, aquel chico estaba empezando a caerle
muy bien.
-Muchas
gracias por la compra, espero verle pronto por aquí-dijo John
entregándole el cambio al muchacho y el manga recién adquirido en
una bolsa.
-Oh,
créame señor, seguramente si me gusta me pase por aquí mañana a
comprar mas, tiene una excelente ayudante.
-¿Romina?,
si, ella es una persona muy amable, siempre me ayuda cuando no se que
aconsejarle a los demás, y todo sin pedir un céntimo a cambio.
-¿De
verdad haces eso, Romina?-preguntaba el mientras la miraba con una
notoria ilusión en sus azulados ojos.
Ella
ante eso asintió.
-Lo
hago porque John esta viejo para estas cosas-bromeo la chica.
-Si,
pero este viejo debería invitarte algún día a comer algo para
agradecerte todo eso que haces por mi.
-¿Estas
intentando ligar conmigo, John?-bromeo ella guiñándole un ojo.
-Oh,
estáis filtreando delante mía, me siento un candelabro, ¿queréis
música de fondo?, porque Romina tiene ahí su violín, pero os
aconsejo que si no queréis escuchar como destrozo la música os
alejéis de aquí cuanto antes-una nueva broma, esta vez por parte de
Aidan hizo que los tres se echaran a reír; al momento de aquello el
móvil del chico empezó a sonar y se disculpo para poder hablar
alejado de allí.
-¿Que
has sacado de el?-preguntaba el anciano bastante interesado en saber
mas sobre aquel agradable muchacho.
-Pues
se llama Aidan Oliveira, es portugués y hace dos días que se ha
mudado aquí, al parecer ha viajado mucho en su vida.
-Bueno
esperemos por tu bien que se quede bastante tiempo, Romina.
-¿Por
mi bien?-pregunto ella sorprendida mientras miraba al hombre.
-Bueno,
ya tienes una edad necesitas un buen hombre que sea tu pareja, y no
se, algo me dice que os llevareis muy bien.
-¡John,
no digas esas cosas!-exclamo ella bastante roja-.Ademas, ya sabes
como son mis padres de protectores.
-Lo
se, pero Romina, te mereces salir de tu rutina un poco.
-También
lo se, bueno, va siendo hora de que me retire-dijo ella mientras se
despedía de John con dos suaves besos en las mejillas del hombre y
con una mano se despedía de Aidan, quien alzo la mano despidiéndose
de ella con una sonrisa en los labios.
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