miércoles, 13 de mayo de 2015

Aidan




Las horas habían pasado lentas mientras el portugués caminaba hacia su casa, se había mudado hacia las afueras de Sicilia, como era común en el, un lugar en el que sentirse apartado del resto del mundo; a veces le gustaba imaginar que era una persona del montón, en una situación del montón...pero en los últimos días apenas había podido disfrutar de una conversación normal con alguien que no fueran sus amigos, los cuales estaban siempre sumergidos en sus propias ideas y pensamientos.
Y Aidan no les culpaba, ellos eran especiales a su manera, cada uno tenia planes de futuro diferentes, sin embargo; Aidan, de ellos cuatro, era quizás el que mas deseaba una vida normal. Sin tener que estar cambiando constantemente de casa, de país.
Los cuatro habitantes de aquella pequeña casa en las afueras, eran huérfanos, siendo Aidan el mayor de los cuatro con sus casi veintiún años.
Le seguía Jet con diecinueve años, no era su verdadero nombre, pero al chico le gustaba que le llamaran así. Era el alegre de la pequeña familia que ellos formaban, siempre tenia palabras de animo y motivación para ellos. Aunque las cosas se torcieran, sabia sacar lo mejor de cada uno de ellos.
Tras ellos iba Lk con dieciocho años, tampoco era un nombre, ni siquiera una abreviación, y si le llamabas de otra forma no contestaría, de los cuatro Lk era con quien mejor se llevaba Aidan, aunque la verdad era que los cuatro eran distintos entre ellos, su amistad parecía inquebrantable. Lk, era el tranquilo, quien siempre traía la calma cuando la situación iba a caer en la desesperación y quien siempre les daba palabras de animo, sobretodo a Aidan quien siempre que pensaba que estaban por fin en algún lugar donde ya no tendrían que huir, se desanimaba cuando aquellos que les buscaban encontraban su pista.
Por ultimo estaba el benjamín del grupo con dieciséis años, aunque cualquiera lo diría por su tamaño y constitución. Se hacia llamar Devil, por aquel apodo se había llevado bastantes burlas de sus compañeros, diciéndole cosas como que era demasiado “Débil” o cosas similares. Bromas estúpidas que hacían que el mas temperamental del grupo saltase con insultos y maldiciones a sus compañeros. Pero si algo tenia Devil que Aidan podía asegurar, era que ademas de su fuerza bruta, su lealtad. El chico desde que habían empezado a llevar aquella vida había tenido la oportunidad de abandonarles y vivir una vida lejos de ellos desde hacia tiempo. Sin embargo, por mas que se les presento la ocasión, nunca lo hizo. Pues decía que ellos eran su familia, y estarían juntos hasta el final.

Una suave brisa movió los cabellos negros del muchacho, intento hacer memoria para tratar de recordar la ultima vez en la que había vivido en un lugar tan calmado como las afueras de Sicilia, o la ultima vez, en la que había podido hablar con una chica como Romina, aunque generalmente le solía dar un poco de vergüenza debido a sus gustos sobre el manga, el anime y el mundo de los cómics en general.
Pero en aquellos pocos minutos que había podido compartir con ella, se había sentido realmente a gusto. Era como haber conocido a una chica diferente al resto, que no negaba que lo era. Tampoco negaría lo evidente, era guapa, bastante guapa. Un poco menuda de tamaño, pero el tampoco era un gigante. Aunque sonase a tópico, o a excusa que todo chico daría, lo que mas le había llamado la atención a Aidan de Romina, habían sido aquellos oscuros ojos suyos.
Enseguida se golpeo con la palma de su mano la frente, mientras soltaba una maldición. Esta vez esperaba no cagarla como a menudo solía hacerlo.
Durante cinco años habían tenido que escapar de lo que ellos solían llamar “hogar”, siempre cambiando de casa, una y otra, y otra vez...siempre siendo Aidan el responsable de que aquellos que les daban caza les encontraran. La gran mayoría de veces por pequeños fallos en los que se dejaba ver demasiado, y así, les reconocían y en cuestión de días los tenían encima.
-¡Hey, Gato, deja de darte de golpes, a ver si te nos vas a quedar mas tonto!-exclamó una juvenil voz a su espalda mientras le daban un pequeño golpe en su hombro.
Gato...hacia años que nadie le llamaba así, bueno a excepción de Jet. Quién era nada más y nada menos quién ahora se situaba delante suya.
Se trataba de un chico de rasgos orientales, su cabello negro estaba peinado en punta mientras una juguetona sonrisa asomaba en su rostro. Vestido con ropas de deporte, pues una de las cosas que más le gustaban a Jet, era el atletismo. Por eso, siempre que se le presentaba la ocasión, el muchacho salia a correr donde nadie pudiera verle. Pero si algo llamaba la atención de Jet, eran aquellos ojos grises tan profundos y artificiales que brillaban en su rostro, era como si aquellos ojos brillasen con luz propia, al igual que los de Aidan.
-¿Cuantas veces te he dicho que no me llames, Gato?-pregunto algo molesto Aidan mientras lo miraba con algo de enfado-.Ese nombre ya es parte del pasado, y lo mismo deberías hacer con el tuyo y usar tu nombre real, lo mismo va para Lk y Devil.
-Eh, eh,eh, tío, relájate te va a salir una ulcera a este paso, diviértete y vive la vida. Llevamos dos días aquí y aun no has metido la pata, nada mal...¿que has comprado?, ¿un cómic nuevo?
-Si-respondió el muchacho mientras le dedicaba una suave sonrisa-Pues me lo ha recomendado una chica, la verdad es que pinta interesan...
-¡QUÉ!-exclamó Jet colocándose frente a Aidan mirándole con seriedad, tanto que parecía que por un momento sus ojos centellearon con un potente instinto asesino-¡Dime, por favor, que no le has hablado de nosotros, o te has dejado ver!
Aidan negó con la cabeza, con lo que Jet lanzó un suave suspiro de alivio.
-Menos mal, sabes, Italia me gusta, espero que podamos quedarnos más de dos semanas.
-Si Jet...no meteré la pata otra vez, nos merecemos una vida normal.
-No, Aidan-tras esas palabras Jet coloco una mano en uno de los hombros de su amigo-, tu mereces una vida normal, nos has salvado en muchas ocasiones, de no ser por ti no habríamos escapado de Leonard.
Aquellas ultimas palabras fueron un alivio para Aidan, pero, a su vez, sintió como si un cuchillo invisible le atravesara el pecho. Hacia muchísimo tiempo que por su mente no pasaban aquellos tormentosos recuerdos, cuando lo hacían el muchacho se sentía en una montaña rusa emocional que iba desde la mayor de las rabias, a la mas honda depresión. Lo que hacia que de vez en cuando el chico llegase a estar días, e incluso a veces semanas encerrado en sus propios pensamientos.
-Deja de atormentarte, hiciste lo que cualquiera de nosotros hubiera hecho en esa ocasión-las palabras de Jet fueron suaves, acompañados como no, de una suave y alegre sonrisa.
-Ya...
-Ni ya, no luego,-decía mientras le tomaba por los hombros zarandeándole con fuerza- Alegra esa cara de muerto, que seguro que te gusta lo que encontré para ti.
Mientras el muchacho era zarandeando de un lado a otro por su compañero, este pudo distinguir una mirada de complicidad en los ojos grisáceos de su amigo, los cuales nuevamente parecían brillar con luz propia.
Conociendo a Jet como Aidan le conocía, podía asegurar que probablemente había encontrado una sala de recreativos con los juegos arcade mas antiguos que al chico le gustaba jugar, o un evento donde aficionados al manga y anime como lo era Aidan podían ir para encontrarse con gente que fueran como ellos, unos “frikis” amantes del mundo japones.
-¿De que se trata?-pregunto Aidan, clavando con interés sus azulados ojos en los de Jet.
-Se va a celebrar este fin de semana un evento de esos de la cultura japonesa que tanto te gusta, así que esos días para descansar del mundo, diviértete y relájate...pero prométeme que no harás una de tus famosas escenitas.
Aidan se quedo pensativo, cosa que hizo que Jet fuera a golpearle con el dorso de la mano en la frente, pero fue detenido por las manos del muchacho de azulados ojos que las había levantado dando a entender que solamente bromeaba.
-Bueno, ahora solo tengo una pregunta que hacerme.
-Déjame adivinar...¿de que voy disfrazado?
-En realidad no, solamente pensaba que podría hacer para no aburrirme allí solo.
-No pienso ir, esas cosas me dan grima, Lk no ira ni de broma, Devil estará ocupado entrenando sus hermosos músculos, así que estas solo.
-Bueno-dijo Aidan encogiéndose de hombros-, pero si luego ligo a mi no me digáis nada.
-Oye, eso no es justo-protesto de broma Jet-,Yo también necesito amor.
-Pues te aguantas-reía el muchacho de buena gana, dando un pequeño golpe en el hombro de Jet mientras continuaba de camino a lo que desde hacia dos días llamaban hogar.
Sinceramente, aquella pequeña charla con Jet le había animado bastante.
Bueno, tratándose de alguien como Jet, lo normal no seria animarse con su simple presencia...¿que haría Aidan si algún día le faltaba alguno de ellos?.

No quiso ni imaginarlo.

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